Granfondo: reseña breve del juego
01.09.26 08:57 102026-09-01T08:57:00+02:00Text: Erwin Haiden (Traducido por IA)Fotos: Erwin HaidenRebufo, táctica de equipo y sprint: Granfondo lleva el ciclismo de carretera al tablero. Hemos comprobado hasta qué punto lo consigue y sorteamos un ejemplar.01.09.26 08:57 352026-09-01T08:57:00+02:00Granfondo: reseña breve del juego
01.09.26 08:57 352026-09-01T08:57:00+02:00 Erwin Haiden (Traducido por IA) Erwin HaidenRebufo, táctica de equipo y sprint: Granfondo lleva el ciclismo de carretera al tablero. Hemos comprobado hasta qué punto lo consigue y sorteamos un ejemplar.01.09.26 08:57 352026-09-01T08:57:00+02:00Hemos aprovechado las vacaciones de verano para jugar a conciencia. Más concretamente, a Granfondo, un juego de mesa creado por ciclistas de carretera para ciclistas de carretera. Tras unas cuantas partidas, enseguida quedó claro que esto no es simplemente un juego de mesa con temática ciclista. Granfondo intenta llevar al tablero la táctica y la dinámica de una carrera en carretera – y lo consigue sorprendentemente bien.
Quien sale habitualmente con la bici de carretera conoce las situaciones típicas de una carrera: ¿cuándo merece la pena atacar? ¿Cuándo conviene reservar piernas? ¿Quién se sacrifica como gregario para colocar al sprinter? ¿Y cuándo una pequeña brecha se convierte de repente en una ventaja decisiva? Esas son precisamente las preguntas que Granfondo plantea a sus jugadores. El juego fue desarrollado por el entusiasta del ciclismo de carretera Ralf Vanpey y financiado a través de Gamefound. En lugar de apostar por montones de miniaturas o espectaculares efectos especiales, pone el foco en la táctica de equipo, la lucha por la posición y la estrategia de carrera.
Ritmo . Táctica . Grasa de cadena
así reza el subtítuloTres corredores, un equipo
Cada jugador se hace cargo de un equipo formado por tres especialistas: sprinter, escalador y rouleur. Cada uno dispone de su propio mazo de cartas y de características individuales. Las cartas jugadas determinan el movimiento por el tablero; al mismo tiempo, hay que pensar constantemente cuáles conviene guardar para situaciones posteriores de la carrera.
La victoria no se consigue con un único corredor fugado. Lo decisivo es el rendimiento del equipo, y eso es precisamente lo que distingue para bien a Granfondo de muchos otros juegos de carreras. Quien queme demasiado pronto a su sprinter o no coloque a tiempo al escalador en cabeza antes de la subida suele pagar la novatada en el final.
Del principiante al zorro táctico
Nos gusta especialmente su estructura modular. Las primeras partidas pueden jugarse de forma deliberadamente sencilla. Todos los corredores empiezan con las mismas reglas básicas, lo que permite concentrarse en la gestión de las cartas y el desarrollo de la carrera.
Poco a poco se añaden más elementos: rebufo, sprint, gestión del rendimiento, habilidades individuales de los corredores o el relevo a la belga. Así, el juego crece junto con los jugadores, en lugar de abrumarlos desde el principio con un grueso reglamento.
Es precisamente esta estructura la que hace que Granfondo también resulte interesante para familias o grupos en los que no todo el mundo juega habitualmente a juegos de mesa complejos.

Los puntos fuertes y débiles dependen del rol dentro del equipo, de los puntos de rendimiento y, por último pero no menos importante, de las características individuales.Los puntos fuertes y débiles dependen del rol dentro del equipo, de los puntos de rendimiento y, por último pero no menos importante, de las características individuales.
Competición en vez de suerte con los dados
Algo que ya advertimos tras las primeras carreras: Granfondo transmite, de hecho, una sorprendente sensación de ciclismo de carretera.
Naturalmente, un juego de mesa no sustituye una salida de verdad, pero aun así surgen situaciones que cualquier ciclista de carretera reconoce de inmediato. De repente, todo el equipo trabaja únicamente para colocar al sprinter de forma óptima de cara a los últimos metros. Otro corredor sacrifica sus últimas cartas buenas para mantener unido el pelotón. En la montaña, el corpulento sprinter pierde contacto mientras el escalador saca partido de su ventaja.
Son precisamente estas pequeñas decisiones tácticas las que hacen que cada partida evolucione de forma algo distinta. Quien se limite a jugar sus cartas más fuertes lo antes posible rara vez ganará. Mucho más importante es acertar con el timing.
La curva de aprendizaje forma parte del juego
Eso sí, no todo está libre de críticas. Aunque el inicio puede plantearse de forma agradablemente sencilla, hacen falta varias partidas para hacerse una idea de todas las posibilidades de Granfondo. Muchas decisiones tácticas solo se entienden realmente mientras se juega. El juego no despliega todo su potencial hasta que aprendes a reservar cartas de forma consciente, gestionar el rendimiento o aprovechar el rebufo con constancia.
A esto se suma que algunas reglas especiales no resultan evidentes a primera vista. Aquí son de gran ayuda los detallados vídeos del autor y la activa comunidad. Eso sí, quien espere dominar todos los matices tras leer una sola vez el reglamento probablemente tendrá que armarse de paciencia.
Pero nosotros lo vemos menos como una debilidad que como parte de la profundidad del juego; al fin y al cabo, nadie se convierte en un táctico perfecto después de su primera salida en bici de carretera.
Sorteo
Sorteamos un ejemplar de Granfondo entre la comunidad de Bikeboard.
Podéis participar de dos maneras:
- En el foro: contadnos en un post por qué el juego tiene que estar sí o sí en la mesa de vuestro salón – da igual si con argumentos de auténticos expertos o gloriosamente absurdos.
- Mediante el formulario: enviadnos una foto hecha por vosotros de vuestro juego favorito.
Conclusión
En Granfondo se nota que detrás hay gente que entiende el ciclismo de carretera. El rebufo, el trabajo en equipo, el timing y los distintos tipos de corredor encajan con sentido y consiguen que muchas situaciones de carrera resulten sorprendentemente auténticas.
Nos parece especialmente acertada su estructura modular. Pequeñas corredoras amateur como mi hija se familiarizan bastante rápido con el juego y, camino de su carrera profesional, pueden ir desbloqueando poco a poco cada vez más posibilidades tácticas. Así, la exigencia crece con cada partida.
Quien busque un juego familiar sencillo para echar una partida de vez en cuando probablemente encontrará alternativas más fáciles. Pero quien practique ciclismo de carretera, disfrute con la táctica de equipo y esté dispuesto a dedicar unas cuantas partidas a familiarizarse con las mecánicas encontrará en Granfondo un juego de mesa poco habitual que lleva la fascinación del ciclismo de carretera a la mesa del salón sorprendentemente bien.
| Tres corredores, un equipo |
| Del principiante al zorro táctico |
| Competición en vez de suerte con los dados |
| La curva de aprendizaje forma parte del juego |
| Sorteo |
| Conclusión |




